Todos los tatuajes cambian con el tiempo: la tinta se asienta, la piel se mueve y el sol hace su trabajo. Lo que cambia entre estilos es cuánto se nota.
Tradicional: hecho para durar
Línea gruesa, negro sólido y una paleta corta de colores. Nació en una época en la que la piel envejecía al aire libre, y por eso aguanta tan bien: aunque la línea se ensanche, el dibujo se sigue leyendo.
Fine line: precioso, pero pide cuidados
La aguja fina permite un detalle delicado, pero tiene menos tinta que perder. Un fine line bien hecho envejece bien si respeta dos cosas: espacio suficiente entre líneas y un tamaño que no obligue a apretar el dibujo.
En fine line, el aire entre líneas es parte del diseño. Si lo quitas, dentro de unos años las líneas se tocan.
Blackwork y geométrico
Grandes superficies de negro y patrones repetidos. Envejecen muy bien, pero los degradados de puntillismo necesitan repaso cada cierto tiempo si les da mucho el sol.
Entonces, ¿cuál elijo?
El que te guste, en el tamaño y la zona adecuados. En la consulta te decimos con sinceridad cómo va a envejecer tu idea y qué ajustaríamos para que dure.